La reciente publicación de la Opinión Consultiva nº 32 presentó avances relevantes, en especial al reconocer a la Naturaleza como sujeto de derechos. Aunque el tema no es inédito en América Latina, adquiere mayor relevancia tras su consagración por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. En este contexto, resulta fundamental examinar cómo dicho reconocimiento representa un avance para la protección ambiental, al señalar la superación del paradigma utilitarista y orientar hacia un enfoque ecocéntrico. Para ello, esta investigación adopta una metodología bibliográfica y de estudio de caso, centrada en el análisis de la OC-32/25 de la Corte IDH, con base en la perspectiva ecocéntrica de Eduardo Gudynas, para quien los derechos de la Naturaleza configuran una ruptura con la visión tradicional del derecho ambiental, históricamente limitada a la protección del medio ambiente como objeto subordinado a los intereses humanos. Se concluye que la OC-32 inaugura una nueva línea argumentativa en el ámbito de la Corte. Sin embargo, la consolidación de este paradigma exige que los puntos allí establecidos trasciendan el plano consultivo, siendo incorporados en la jurisprudencia contenciosa de la Corte e internalizados por los Estados mediante políticas públicas, reformas legislativas y decisiones judiciales que consoliden este nuevo horizonte normativo.